La clase de mala leche que oculta tras una máscara de gentileza y buenas costumbres, sus oscuros intereses egoístas. El clásico que se sube al colectivo a las 7 de la mañana diciéndole buenos días a un chofer que claro, ni se inmuta. Entonces, el mala leche, se ofende por la descortesía y arremete con frases como “¿dormidos juntos?”. Dice “De nada” cuando presta algo , aunque sea una mísera lapicera y no se lo agradecen al instante. Se dice a si mismo salud cuando estornuda y nadie le lleva el apunte. Todo para demostrar su dolor, porque él, se sacrifica por la humanidad y espera que el resto haga lo mismo por él. Lo mejor es ignorarlo, porque amén de que se queda con la última palabra, en el mejor de los casos, se queda con la única.
No hay comentarios:
Publicar un comentario